Cinco pasos para impulsar el desarrollo

Por Damián Specter

Ex Director Gral. de Promoción de Inversiones GCABA
Consultor en Planificación Estratégica & Narrativa para el Cambio.

Argentina se encuentra desde hace inmemorables tiempos sumida en un espiral de crisis e incertidumbre. Son al menos tres las generaciones que han nacido y se han criado bajo el slogan trágico de que “esto somos y no lo podemos cambiar”. Sin embargo, en contra de la mainstreampolítico-cultural, existe aún una porción de la sociedad que sostiene que es posible avanzar un paso sin retroceder en simultáneo otros tres. Para esto, debemos cambiar los paradigmas que nos sumen en esta constante decadencia.


A continuación, comparto una breve guía de de los pasos, que entiendo, podrían orientaros a salir de este laberinto y así poder entrar en proceso crecimiento y desarrollo sostenible.


1- Diseñar un Plan Estratégico de País: Es imprescindible plantear un propósito, saber hacia dónde queremos ir, en qué nos queremos transformar. Realizar un Diagnóstico basado en hechos y no en análisis ideológicos, contemplar Caminos Críticos, fijar Ejes estratégicos y estructurales (los que marcan prioridades). En definitiva, edificar el modelo de país al que aspiramos (Argentina lo tuvo entre 1852 – 1928).


2- Bajar el Gasto Público: La excusa crónica de por qué no bajar el gasto, se basa en una premisa ideológica y no política, si entendemos a esta última como ¨el arte de lo posible ̈. Este argumento ideológico expresa: ¨que si bajamos el gasto más gente será pobre y que el estado dejará de dar servicios básicos¨. Está falsa premisa, en realidad, esconde el no querer bajar una abundante cantidad de gastos superfluos y de ¨cajas políticas¨. Por el contrario, bajar el gasto permitirá estabilizar el déficit fiscal, sin necesidad de aumentar impuestos, así como también bajar la inflación al dejar de emitir (dando previsibilidad monetaria) . Ambos factores ayudarán a impulsar la inversión productiva y el consumo.


3- Diseñar e implementar Reformas Estructurales: Sin reformas estructurales no hay desarrollo. Estas reformas son ineludibles si queremos convertirnos en un país normal que apunte a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Así lo hicieron ya hace décadas países como Canadá, Australia y Singapur, y hace no tanto Irlanda, Estonia, Polonia y Nueva Zelanda, entre otros. Como todo plan de mejora, al principio generará esfuerzos extraordinarios e incómodos y es por esto que el plan debe contener a los más expuestos.
• Reforma tributaria: Deberá contar con una reducción de la cantidad de impuestos y bajar de la presión impositiva, realizando un cambio integral y riguroso de toda su matriz, tanto para el estado nacional como para los subnacionales, incluyendo un rediseño de Coparticipación Federal (cada provincia debe vivir con lo suyo).
• Reforma laboral: Adecuar las leyes y normativas vigentes a los desafíos que plantea la empleabilidad del Siglo XXI. Esto incluiría: Proponer un sindicalismo vanguardista y transformar los planes en empleo vigente.
• Reforma educativa: Es imprescindible, en tanto, llevar a cabo una revolución educativa, como la que logró la Generación del 80 con Sarmiento, Avellaneda y Roca a la cabeza, adaptada a los desafíos de los escenarios presentes y futuros.
• Reforma Electoral: El complejo contexto de la Argentina no es el adecuado para tener un sistema electoral en donde se vote año de por medio, ya que durante ese año la política piensa más en cómo convencer al electorado, que en gobernar. Y los privados piensan más en quién va a ganar, en vez de cómo proyectar e invertir. Bajo estas condiciones deberíamos regresar al período presidencial de 6 años sin reelección. Con la posibilidad de que los presidentes salientes puedan convertirse en Senadores vitalicios (lo que permitiría seguir aprovechado, desde lo legislativo con la experiencia de estos).
• Reforma de Infraestructuras: La Argentina necesita desarrollar su matriz energética, su capacidad logística y tecnológica; tener un estándar de desarrollo urbano, para poder crecer y ser competitivos a nivel global.


4-Reglas de Juego: La base de las buenas relaciones, sobre todo duraderas es la CONFIANZA, la que es muy fácil romper si lo que uno promete y/o acuerda, es roto y/o cambiado de manera habitual. La Argentina viene haciendo esto desde hace más de 80 años (cambio constante de las reglas de juego, fijando innumerable cantidad de normativas y regulaciones laberínticas e incumplibles, primero para sus habitantes y luego para quienes pretendemos que vengan a invertir). Es por esto que es clave fortalecer las Instituciones y mantener los ejes estratégicos en el corto, mediano y largo plazo. Así como optimizar el Estado Nacional y de los estados subnacionales, reducir la burocracia al mínimo.


5- Narrativa: ¿Por qué hasta ahora no hemos logrado llevar adelante los puntos arriba mencionados de manera sostenible? Porque la narrativa imperante desde hace décadas, plantea que un “estado grande” nos dará una mejor calidad de vida, a pesar de que los evidentes resultados demuestran lo contrario. Es por esto que, para instalar una nueva NARRATIVA, deberemos saber usar la semiología del lenguaje. Por lo tanto, la construcción de una nueva, ayudará a que la sociedad perciba como valiosas las reformas que se deberán llevar adelante, con el objetivo de contar con un Estado ágil y dinámico, que de servicios de calidad y que promueva los valores de la Libertad, de la Igualdad ante la Ley, de la meritocracia e incentive la iniciativa privada. Para lograrlo, el próximo gobierno deberá desplegar está nueva narrativa a través de la Educación, los Medios de Comunicación tradicionales y Redes, así como también a través de la Cultura y el entretenimiento (como desde hace décadas lo ha venido haciendo la izquierda).
Si logramos implementar estos 5 pasos generamos CONFIANZA y de está surgirán nuevas OPORTUNIDADES, dos de los aspecto claves, para promover el crecimiento y desarrollo de nuestro país.

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